El suizo Roger Federer ingresó en el Salón de la Fama del Tenis Internacional, un reconocimiento que describió como uno de los «mayores honores» de su vida.
Emocionado hasta las lágrimas y a sus 45 años, el campeón de 20 títulos de Grand Slam en sencillos se dirigió muy conmovido a una multitud que asistió a la ceremonia en Newport, Rhode Island (Estados Unidos), entre las que estaban figuras históricas del tenis.
Federer, que se retiró del tenis en 2022, rindió homenaje a sus rivales, jueces, aficionados, familiares y amigos que compartieron su trayectoria, en un extenso discurso que se convirtió en una carta de amor al deporte blanco.
«Este es uno de los mayores honores de mi vida», dijo Federer.
«Lo llaman Salón de la Fama, pero la fama nunca fue el objetivo. Mi meta era pasar la vida haciendo algo que amo… con personas que lo aman tanto como yo».
«Quiero agradecer sinceramente a todos los recogepelotas que estuvieron presentes en mis partidos —o en los de todos nosotros, en realidad— durante horas interminables», dijo el suizo.
«Los veo y les doy las gracias (…) Yo fui tú».
Federer culminó su discurso con la oda a un deporte en el que marcó hitos no solo por la cantidad de títulos, sino por su inconfundible elegancia y sobriedad en la cancha.
«Como pueden ver, sigo escribiendo mi carta de amor al tenis. Mi etapa como jugador ha terminado, pero el tenis siempre estará en el punto de encuentro de todo lo que más me importa: mi familia, nuestras amistades, los últimos 40 años y el futuro que estamos construyendo. Para mí, el tenis es el responsable de todo ello», finalizó.