{"id":2020,"date":"2025-11-19T17:18:18","date_gmt":"2025-11-19T17:18:18","guid":{"rendered":"https:\/\/larevistainka.info\/?p=2020"},"modified":"2025-11-19T17:18:18","modified_gmt":"2025-11-19T17:18:18","slug":"de-la-cosechadora-nacional-al-pais-roto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/larevistainka.info\/?p=2020","title":{"rendered":"de la cosechadora nacional al pa\u00eds roto"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Soy hijo y nieto de productores agropecuarios. Mi familia tuvo campo hasta que en la d\u00e9cada de 1990 la convertibilidad y el cr\u00e9dito imposible nos empujaron a vender y a seguir como contratistas. Esa historia no es solo m\u00eda, es la historia de <strong>m\u00e1s de 100 mil productores en todo el pa\u00eds.<\/strong><\/p>\n<p>Cuando era chico, mi viejo tuvo todas las l\u00edneas de cosechadoras Bernard\u00edn. Era su orgullo. Hoy <strong>no vemos m\u00e1s cosechadoras nacionales en el campo<\/strong>. La ca\u00edda de la industria nacional de maquinaria agr\u00edcola fue paralela a la desaparici\u00f3n de los peque\u00f1os y medianos productores.<\/p>\n<p>Argentina fue pionera. En Sunchales, Santa Fe, el ingeniero Alfredo Rotania fabric\u00f3 la primera cosechadora autopropulsada del mundo. Ese fue el puntapi\u00e9 para que aparezcan f\u00e1bricas a lo largo de Santa Fe y C\u00f3rdoba, donde surgieron cuatro nombres que identificaban a la producci\u00f3n nacional y hoy nos dan nostalgia a los que tenemos m\u00e1s de 45 a\u00f1os: Daniele, Senor, Bernard\u00edn y Vassalli.<\/p>\n<p>La industria crec\u00eda acompa\u00f1ando a un campo poblado por miles de productores chicos y medianos que compraban <strong>m\u00e1quinas nacionales, financiadas a largo plazo, reparables en cualquier taller del pueblo y con repuestos hechos en el pa\u00eds<\/strong>, que generaban producci\u00f3n, empleo y arraigo.<\/p>\n<p>El apellido Senor resume la historia de un pueblo y el desarrollo de toda una industria. Juan y Emilio Senor, dos hermanos hijos de inmigrantes italianos, llegaron a San Vicente, Santa Fe, y en 1920 pasaron de ser herreros, reparadores de sulkys y rejas de arado, y creadores de una cinta transportadora patentada que facilitaba el trabajo del trigo, a construir la primera cosechadora de Sudam\u00e9rica. En 1964 la f\u00e1brica produc\u00eda m\u00e1s de 600 unidades por a\u00f1o y daba empleo a 300 familias.<\/p>\n<p>En Tandil, Danilo Senor, ya jubilado, mantiene vivo el apellido con un negocio de repuestos agr\u00edcolas. Una forma silenciosa pero digna de resistencia, aunque el pa\u00eds industrial que los acompa\u00f1aba ya no exista.<\/p>\n<p>Otra de las marcas que iniciaron esta industria argentina fue Bernard\u00edn, fundada en 1925. Los productores de Tandil, Rauch y Tres Arroyos compraban esas m\u00e1quinas por su simpleza, su tama\u00f1o acorde a su producci\u00f3n y su financiaci\u00f3n. Mi familia tuvo todas: la Bernard\u00edn M17, M19, M20, M21, M23. Todav\u00eda hoy, cuando veo alguna abandonada en un monte de un campo, paro, me bajo y la miro con nostalgia. La apertura importadora de la d\u00e9cada de 1990, donde entraron cosechadoras extranjeras, subsidiadas y financiadas por bancos internacionales, relegaron a nuestras Bernardin que, sin cr\u00e9dito ni protecci\u00f3n, quedaron fuera de competencia.<\/p>\n<p>La \u00fanica marca de cosechadoras nacionales que todav\u00eda sigue en pie es Vassalli. Aunque pudo resistir al modelo econ\u00f3mico de apertura indiscriminada, d\u00f3lar atrasado y cr\u00e9dito caro, Vassalli sobrevivi\u00f3 a base de <strong>esfuerzos, tomas obreras y promesas de rescate<\/strong> que nunca llegaron del todo.<\/p>\n<p>Dos per\u00edodos econ\u00f3micos marcaron el retroceso: el de Mart\u00ednez de Hoz y el de Menem. Ambos aplicaron recetas parecidas, <strong>apertura de importaciones, desregulaci\u00f3n y endeudamiento<\/strong>.<\/p>\n<p>La historia de las cosechadoras nacionales se rompi\u00f3 en el mismo momento que se rompi\u00f3 el pa\u00eds productivo. La apertura de importaciones sepult\u00f3 a las f\u00e1bricas argentinas y, con ellas, a miles de peque\u00f1os productores.<\/p>\n<p>Con la convertibilidad, las cosechadoras extranjeras entraron a precio vil. Las m\u00e1quinas importadas, m\u00e1s grandes y dolarizadas, desplazaron a las nacionales, pensadas para campos de 100 o 200 hect\u00e1reas. Los productores chicos, que antes compraban m\u00e1quinas nacionales a tres o cuatro campa\u00f1as, desaparecieron, y con ellos se fueron las f\u00e1bricas.<\/p>\n<p>Entre 1991 y 2001 desapareci\u00f3 el 40 % de las empresas metalmec\u00e1nicas del sector. En el mismo per\u00edodo, el 30 % de los peque\u00f1os productores debi\u00f3 vender o alquilar sus tierras.<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada de 1990 mi familia pas\u00f3 de tener campo propio a alquilar y hacer servicios. Lo mismo que los Senor, los Bernard\u00edn, los Daniele. Los que hab\u00edan sido protagonistas del desarrollo nacional, terminaron resistiendo, sin entender lo que pasaba, como si les hubiesen dado un golpe de <em>nocaut<\/em>.<\/p>\n<p>Fue un mismo proceso de concentraci\u00f3n econ\u00f3mica en el campo y desindustrializaci\u00f3n nacional. Los que antes compraban cosechadoras Bernard\u00edn o Senor fueron reemplazados por grandes contratistas que compraban m\u00e1quinas importadas. <strong>Donde hab\u00eda talleres y torner\u00edas, quedaron galpones vac\u00edos<\/strong> y operarios formados en los talleres de Senor, Bernard\u00edn o Vassalli se fueron jubilando o migraron a otros rubros.<\/p>\n<p>Hoy el mercado argentino de cosechadoras est\u00e1 dominado por multinacionales: John Deere, Case, New Holland, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>La historia de las cosechadoras nacionales no merece quedar en el lugar de la simple nostalgia, es m\u00e1s bien una advertencia: <strong>cada vez que la Argentina abri\u00f3 sus importaciones sin cuidar su industria perdi\u00f3 soberan\u00eda, oficios y arraigo<\/strong>. Donde hab\u00eda f\u00e1bricas, hoy hay bancos. Donde hab\u00eda productores, hoy hay fondos de inversi\u00f3n.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><script>\n!function(f,b,e,v,n,t,s)\n{if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\nn.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\nif(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\nn.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\nt.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\ns.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\nfbq('init', '793616368409636');\nfbq('track', 'PageView');\n<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soy hijo y nieto de productores agropecuarios. 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