{"id":2108,"date":"2025-11-25T22:41:57","date_gmt":"2025-11-25T22:41:57","guid":{"rendered":"https:\/\/larevistainka.info\/?p=2108"},"modified":"2025-11-25T22:41:57","modified_gmt":"2025-11-25T22:41:57","slug":"diego-el-jugador-inseparable-de-la-persona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/larevistainka.info\/?p=2108","title":{"rendered":"Diego, el jugador inseparable de la persona"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Hay esp\u00edritus impresionables y los hay escurridizos, hay consciencias sucias y tambi\u00e9n hip\u00f3critas. Seguramente del cenagoso car\u00e1cter de la consciencia media \u2013\u00bfla \u201cfalsa consciencia descripta por Luck\u00e1cs?\u2013 proviene la idea de que Maradona fue un gran jugador de f\u00fatbol, pero como persona, resulta pasible de juicios y ep\u00edtetos que subjetividades bien pensantes o periodistas rastreros no se han ahorrado en todos estos a\u00f1os. Presuponen dos cosas: en primer lugar, que se puede separar al jugador de la persona, en segundo lugar, que, una vez asumida tal separaci\u00f3n, el aspecto personal no s\u00f3lo no acompa\u00f1ar\u00eda la maestr\u00eda deportiva, sino todo lo contrario. Tal vez, del mismo lugar de enunciaci\u00f3n que pretende un Diego particionado, provenga un imaginario m\u00e1s contempor\u00e1neo, para el cual Messi aparece como contraejemplo, caso de un jugador que combina la excepcionalidad de su juego con una vida privada prolija, casi tan perfecta como se ven las historias sin historia en las redes sociales.<\/p>\n<p>Nos gustar\u00eda afirmar, en contrario, que cuando se trata de la figura de Diego, no es sensato, ni honesto, ni conceptualmente acertado hacer esa separaci\u00f3n. Mientras tanto, para el caso de Messi, la distinci\u00f3n entre el jugador y la persona es m\u00e1s clara e incluso pertinente.<\/p>\n<p>\u00bfBajo qu\u00e9 clase de mirada moral es posible distinguir las torsiones del cuerpo de Digo en la cancha, de sus girones vitales? Se trat\u00f3 de alguien que se jug\u00f3 entero en cada terreno, entre el c\u00e9sped que hizo suyo y una esfera p\u00fablica que lo conoci\u00f3 provocador. Hay una continuidad entre la pasi\u00f3n y el contagio que ejerc\u00eda en cada equipo y el compa\u00f1erismo y los c\u00f3digos que manejaba fuera de la cancha. Entre el potrero que lo segu\u00eda a cada vericueto de un partido de f\u00fatbol y la fiesta a la que supo entregarse en cada \u00e1mbito social que le toc\u00f3 en suerte. Diego fue un torbellino y un hombre de gran ternura, tan rebelde ante el poder que fuera como preso de su excesiva humanidad. No tiene sentido mutilar el esp\u00edritu de Diego, una unidad de sentido propia de una vida generosa.<\/p>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-1-1024x683.jpg\" alt=\"Diego, el jugador inseparable de la persona\" class=\"wp-image-1012933\" width=\"768\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-1-400x267.jpg 400w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-1-500x333.jpg 500w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-1-767x511.jpg 767w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-1.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" title=\"Diego, el jugador inseparable de la persona 1\"\/><figcaption>Fotos de Valerio Bispuri. <\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p>Toda su seguridad jugada cada vez, en cada partido y cada torneo, tensa de un modo, a su vez, inseparable su insegura relaci\u00f3n con el mundo, recubierta de capas no calculadas de aspereza, altaner\u00eda, incluso a veces de cierta violencia. El tipo m\u00e1s conocido del planeta fue tambi\u00e9n pudoroso en encuentros, presentaciones y entrevistas; lo fue, por ejemplo, cuando acudi\u00f3 a la invitaci\u00f3n cursada desde la Universidad de Oxford (1995), jugando de visitante y sin dejar de mostrarse como Diego. Due\u00f1o de un carisma y una simpat\u00eda que tambi\u00e9n los estadios supieron reconocer, oscilaba entre una exposici\u00f3n exasperada y la necesidad de recluirse, defenderse, contraatacar. La genialidad de sus jugadas, la elegancia de su estilo, la belleza de sus goles, pases y tiros libres le permit\u00edan sentirse otro, por eso sol\u00eda hablar de s\u00ed mismo en tercera persona. Al mismo tiempo, algunos de los \u00e1mbitos que frecuentaba tambi\u00e9n lo ensimismaron.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 como quiso, una vida vivida en serio. Y, justamente, nada m\u00e1s en serio que su desplazamiento permanente y su burla a toda seriedad. \u00bfEs algo que cualquiera de nosotros se permitir\u00eda? Vivir de esa manera, \u00bfno es, acaso, una forma de interpelar al resto? Y vaya que despert\u00f3 pasiones\u2026 Del amor incondicional de los de abajo, hasta el resentimiento y la injuria de quienes viven la vida como un hecho privado. Diego fue una figura p\u00fablica en el sentido m\u00e1s vital; como \u00e9l mismo dijo m\u00e1s de una vez, era \u201cel Diego\u201d, porque as\u00ed lo llamaba la gente com\u00fan y \u00e9l nunca dej\u00f3 de ser parte de esa esfera com\u00fan. Por eso lo llamamos en alg\u00fan otro texto, \u201cel amigo p\u00fablico\u201d<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, aquel que, en una sola jugada, en una tirada de dados, vincula la rareza de la singularidad con la apertura de lo com\u00fan. Diego fue \u00fanico y como cualquiera al mismo tiempo.\u00a0<\/p>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-3-1024x683.jpg\" alt=\"Diego, el jugador inseparable de la persona\" class=\"wp-image-1012934\" srcset=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-3-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-3-400x267.jpg 400w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-3-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-3-500x333.jpg 500w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-3-767x511.jpg 767w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cinco-an\u0303os-de-la-muerte-de-maradona-3.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" title=\"Diego, el jugador inseparable de la persona 2\"\/><figcaption>Foto de Valerio Bispuri <\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p>A Messi corresponde reivindicarlo como jugador, quererlo en la cancha. Genio juvenil, de prol\u00edfera carrera que, en retirada, se puso al hombro un mundial. Tal vez sea de los jugadores que mejor maduraron en la historia, alguien conocedor de su cuerpo hasta el m\u00e1s \u00ednfimo detalle, cuando de f\u00fatbol se trata\u2026 la econom\u00eda de fuerzas, posici\u00f3n, participaci\u00f3n, incluso de disposici\u00f3n an\u00edmica en ese mundial significa una gran consagraci\u00f3n para su carrera. Pero claro, no se puede decir nada parecido en t\u00e9rminos personales. M\u00e1s f\u00e1cilmente asimilable por el establishment de pa\u00edses occidentales y medio orientales, se mueve con comodidad en un mega evento de magnates, donde personajes sin escr\u00fapulos buscan imponer sus propias trayectorias como ejemplos de vida. No se lo vio pudoroso, sino eficaz. A diferencia de su gran generosidad como jugador, de su don y su diferencia real en la cancha, fuera de ella todo parece esfumarse. En el mundo de la vida Messi es una estrella que calcula su carrera, que mide sus enunciados, alguien que no se mancha las manos y que, de tanta asepsia supuestamente apol\u00edtica, termina enlodado en un festival de la derecha rancia y supremacista en un pa\u00eds que persigue a sus inmigrantes. \u00bfNo tiene nada para decir, entre publicidad y publicidad, entre contratos millonarios y paseos por escenarios lujosos de Miami?<\/p>\n<p>Diego no fue calculador, ni dentro ni fuera de la cancha. \u201cMe equivoqu\u00e9 y pagu\u00e9\u201d, dijo. Mirando de frente a una tribuna y una c\u00e1mara, pero nunca agach\u00f3 la cabeza. Dijo su sentir con el pecho erguido de siempre, con algo de drama en sus palabras, porque la vida es desgarro antes que especulaci\u00f3n. Y Diego se parece m\u00e1s a la vida que Messi. En cambio, el sano de Messi qued\u00f3 envuelto en una causa por evasi\u00f3n, el crimen de los magnates de estos tiempos, los que da\u00f1an al resto, los que escapan a las cuentas p\u00fablicas, evitando pagar justo lo que se destina a jubilaciones, educaci\u00f3n, infraestructura en barrios populares\u2026 todo lo que Diego defend\u00eda. Diego se hizo da\u00f1o a s\u00ed mismo y, claro, como cualquier mortal habr\u00e1 maltratado a m\u00e1s de una y un cercano\u2026 y que se equivoc\u00f3 feo, lo sabemos mientras nos quemamos las manos. El tango dir\u00e1 de Troilo, \u201ctan s\u00f3lo fue flaco con \u00e9l mismo\u201d\u2026 Diego fue exuberante consigo mismo, pero siempre estuvo ah\u00ed para hacerse cargo de los costos. Porque Diego fue cuerpo, estaba siempre ah\u00ed. A\u00fan para una \u00e9poca que desmaterializa la experiencia mientras la digitaliza, Diego sigue teniendo incidencia, como indicio de una materialidad densa. La proliferaci\u00f3n de im\u00e1genes suyas es muy anterior al estallido de las fotograf\u00edas tomadas con el celular, muy anterior a la aparici\u00f3n de las redes virtuales. Las filmaciones son muchas veces caseras, de formatos bien diversos, otras tantas tomadas de la televisi\u00f3n o de pel\u00edculas y cortos que le fueron dedicados. Existen todas esas im\u00e1genes porque Diego pon\u00eda el cuerpo, estaba en muchos lugares, iba donde lo requer\u00edan cada vez que pod\u00eda. Partidos a beneficio de personas desvalidas, acompa\u00f1amientos, encuentros amistosos y tantas formas de compromiso que lo encontraron diciendo presente. En la \u00e9poca de la virtualidad, de la imagen calculada y a la vez obscena, cada vez que vemos im\u00e1genes de Diego, indistintamente en la cancha jugando o haciendo sus barrocos precalentamientos, o fuera de ella, riendo, bailando, pele\u00e1ndose con alguien o puteando a los cuatro vientos, sentimos el gui\u00f1o de la vida que insiste. Gracias Diego.\u00a0<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Pennisi, A. (2024), \u201cDiego. El amigo p\u00fablico\u201d, en <em>Diegolog\u00edas<\/em>, publicado por la revista Meta.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><script>\n!function(f,b,e,v,n,t,s)\n{if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\nn.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\nif(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\nn.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\nt.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\ns.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\nfbq('init', '793616368409636');\nfbq('track', 'PageView');\n<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay esp\u00edritus impresionables y los hay escurridizos, hay consciencias sucias y tambi\u00e9n hip\u00f3critas. 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