{"id":2908,"date":"2026-01-25T04:02:56","date_gmt":"2026-01-25T04:02:56","guid":{"rendered":"https:\/\/larevistainka.info\/?p=2908"},"modified":"2026-01-25T04:02:56","modified_gmt":"2026-01-25T04:02:56","slug":"las-famosas-kourabiedes-deliciosas-masitas-griegas-que-preparaba-la-guiaguia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/larevistainka.info\/?p=2908","title":{"rendered":"Las famosas kourabiedes, deliciosas masitas griegas que preparaba la guiagui\u00e1"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p><em>Guiagui\u00e1<\/em>, as\u00ed se dice abuela en griego, fue quien me ense\u00f1\u00f3 a hacer estas masitas que en casa, y vaya uno a saber por qu\u00e9, siempre llamamos <strong>\u201ccuraMbiedes\u201d<\/strong>, con esa \u201cm\u201d rebelde que no figura en ning\u00fan recetario ni en Google. Si uno las busca, aparecen como kourabiedes. Pero en mi familia el nombre viaj\u00f3 de boca en boca y qued\u00f3 as\u00ed con esa M como tantas cosas heredadas.<\/p>\n<p>Las que hac\u00eda mi <em>guiagui\u00e1 <\/em>eran su receta. Porque cada regi\u00f3n, cada casa y cada abuela le pone algo distinto: un ingrediente o un secreto imposible de anotar.<\/p>\n<p>Mi propia madre cuenta que en su casa nunca faltaban. La abuela Poulia (\u03a0oulia) trabajaba todo el d\u00eda en la verduler\u00eda que funcionaba en la misma vivienda y, aun despu\u00e9s de jornadas largu\u00edsimas que le reclamaba su tarea, los viernes se paraba firme en la cocina para prepararlas.<\/p>\n<p>El procedimiento era siempre el mismo: sacaba el mantel de hule, dejaba al descubierto la madera gastada de la mesa y ah\u00ed empezaba el ritual que tanto nos seduc\u00eda. Ella, previamente, calculaba producci\u00f3n necesaria para cubrir toda la semana. Adem\u00e1s, porque los fines de semana siempre ca\u00edan visitas de los \u201cpaisanos\u201d, que no pod\u00edan avisar porque no hab\u00eda tel\u00e9fono. Y, adem\u00e1s, porque no hac\u00eda falta. Era un hecho recurrente: alguien iba a pasar.<\/p>\n<p>Y cuando alguien pasaba, las curaMbiedes (o las kourabiedes, como se prefiera denominarlas) deb\u00edan estar para ser servidas.<\/p>\n<p>Justamente se serv\u00edan en una bandeja con una tacita de caf\u00e9 griego (nunca dec\u00edamos \u201cturco\u201d), una copita de ouzo, que es el licor de an\u00eds t\u00edpicamente griego, y tambi\u00e9n un vasito de agua fr\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed se recib\u00eda a los vivitantes es esa casa: con algo dulce, con algo fuerte y con el tiempo necesario para charlas interminables, que generalmente rondaban por los recuerdos sobre an\u00e9cdotas de sus pueblos, esas tierras a la que muchos nunca pudieron volver pero que siempre estaban muy presentes en cada uno de ellos.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, ya jubilada mi <em>guiagui\u00e1<\/em>, me sum\u00e9 como su compinche en la cocina. Debo confesar que mam\u00e1 nunca aprendi\u00f3 a hacerlas, porque no le gusta nada que tenga que ver con el arte de amasar. Pero a m\u00ed, en cambio, siempre me encant\u00f3. Y, as\u00ed, en esa misma mesa en que la amasaba mi abuela, que todav\u00eda conserva mi mam\u00e1, nos ponemos manos a la obra.<\/p>\n<p>Pero la alegr\u00eda de esos momentos no era (y sigue siendo) s\u00f3lo hacer masitas, sino que hecho de compartir. Siempre fue ese tiempo en el que, mientras aprend\u00eda la receta, mi abuela me contaba historias de su vida que parec\u00edan no terminar nunca.<\/p>\n<p>Las curaMbiedes siempre fueron la excusa perfecta.<\/p>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"lazyblock-recuadro-Z2l6iek wp-block-lazyblock-recuadro\">\n<div class=\"ta-recuadro mb-3\">\n<div class=\"ta-recuadro-contenedor px-3 py-4\" style=\"border: 1px solid;border-color: var(--ta-gris-subtexto);box-sizing: border-box;\">\n<h5><strong>Kourabiedes<\/strong><\/h5>\n<div>\n<p>Los kourabiedes (o polvor\u00f3n hel\u00e9nico) son uno de los dulces m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la gastronom\u00eda griega, tradicionalmente asociados con las celebraciones de Navidad, aunque tambi\u00e9n se suelen prepararse para ser servidos en bodas y bautizos\u2026 Tiene que ver, claramente, su color blanco, que simboliza la pureza y la buena suerte.<br \/>Aunque hoy son puramente griegos, su origen est\u00e1 ligado a una familia de dulces de Oriente Medio. La palabra proviene del turco kurabiye, que a su vez deriva del \u00e1rabe qurabiya. Durante la ocupaci\u00f3n otomana, el intercambio cultural llev\u00f3 estas galletas de manteca a trav\u00e9s de los Balcanes. Cada regi\u00f3n adapt\u00f3 la receta. Mientras que en otros pa\u00edses pueden ser m\u00e1s secos, la versi\u00f3n griega se distingue por el uso generoso de manteca de leche de cabra u oveja y el toque de licor. La caracter\u00edstica m\u00e1s llamativa de los kourabiedes es la espesa capa de az\u00facar impalpable que los cubre.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Kourabiedes_platter_2008_01_08-1024x683.jpg\" alt=\"Las famosas kourabiedes, deliciosas masitas griegas que preparaba la guiagui\u00e1\" class=\"wp-image-1039908\" srcset=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Kourabiedes_platter_2008_01_08-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Kourabiedes_platter_2008_01_08-400x267.jpg 400w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Kourabiedes_platter_2008_01_08-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Kourabiedes_platter_2008_01_08-500x333.jpg 500w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Kourabiedes_platter_2008_01_08-767x511.jpg 767w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Kourabiedes_platter_2008_01_08.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" title=\"Las famosas kourabiedes, deliciosas masitas griegas que preparaba la guiagui\u00e1 1\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"lazyblock-recuadro-1DjDll wp-block-lazyblock-recuadro\">\n<div class=\"ta-recuadro mb-3\">\n<div class=\"ta-recuadro-contenedor px-3 py-4\" style=\"border: 1px solid;border-color: var(--ta-gris-subtexto);box-sizing: border-box;\">\n<h5><strong>Curiosidades<\/strong><\/h5>\n<div>\n<p>* En Grecia, se les llama \u00abel dulce de la alegr\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>* Se sirven en las bodas porque el blanco representa la pureza del nuevo comienzo.<\/p>\n<p>* En Navidad, la nieve de az\u00facar evoca el invierno, y se dice que quien los come empieza el a\u00f1o con dulzura.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"lazyblock-recuadro-zQC7y wp-block-lazyblock-recuadro\">\n<div class=\"ta-recuadro mb-3\">\n<div class=\"ta-recuadro-contenedor px-3 py-4\" style=\"border: 1px solid;border-color: var(--ta-gris-subtexto);box-sizing: border-box;\">\n<h5><strong>LA RECETA<\/strong><\/h5>\n<div>\n<p><strong>Ingredientes<\/strong> <br \/>\u2022 200 g de manteca pomada (bien blandita).<br \/>\u2022 1 huevo.<br \/>\u2022 4 cucharadas de az\u00facar.<br \/>\u2022 \u00bd cucharadita de ralladura de lim\u00f3n.<br \/>\u2022 1 copita de Co\u00f1ac o licor.<br \/>\u2022 2 \u00bd tazas de harina leudante (aproximadamente).<br \/>\u2022 Una pizca de sal.<br \/>\u2022 Opcional: Almendras trituradas a gusto (el toque de distinci\u00f3n).<br \/>\u2022 Az\u00facar impalpable, cantidad necesaria<\/p>\n<p><strong>Preparaci\u00f3n<\/strong><br \/><strong>El inicio<\/strong>: Empezamos batiendo la manteca con el az\u00facar hasta que no se sientan los granitos. Ah\u00ed le agregamos el huevo, la ralladura de lim\u00f3n y mezclamos bien.<\/p>\n<p><strong>El sabor<\/strong>: incorpo-ramos el licor y la pizca de sal.<\/p>\n<p><strong>La harina<\/strong>: aqu\u00ed viene lo importante. Vamos agregando la harina de a poco. Primero usamos un tenedor y, cuando tome cuerpo, pasamos a las manos. Ojo: no hay que amasar. Solo unir. Si le damos mucho calor con las manos, la manteca pide m\u00e1s harina y las masitas quedar\u00e1n duras. Si sobra un poquito de harina de la cuenta, no pasa nada.<\/p>\n<p><strong>Toque final<\/strong>: sumamos las almendras. Armamos bolitas, les hundimos un poco el centro con el dedo y las acomodamos en una placa.<\/p>\n<p><strong>Horno<\/strong>: deben estar apenas unos 10 minutos en horno precalentado. El secreto es que la base est\u00e9 doradita, pero por arriba deben quedar blancas.<\/p>\n<p><strong>Presentaci\u00f3n<\/strong>: una vez que est\u00e9n fr\u00edas, las cubrimos con az\u00facar impalpable.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n<p><script>\n!function(f,b,e,v,n,t,s)\n{if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\nn.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\nif(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\nn.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\nt.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\ns.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\nfbq('init', '793616368409636');\nfbq('track', 'PageView');\n<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guiagui\u00e1, as\u00ed se dice abuela en griego, fue quien me ense\u00f1\u00f3 a hacer estas masitas que en casa, y vaya uno a saber por qu\u00e9, siempre llamamos \u201ccuraMbiedes\u201d, con esa&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2909,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2908","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2908","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2908"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2908\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2909"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/larevistainka.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}