{"id":3246,"date":"2026-02-21T21:05:51","date_gmt":"2026-02-21T21:05:51","guid":{"rendered":"https:\/\/larevistainka.info\/?p=3246"},"modified":"2026-02-21T21:05:51","modified_gmt":"2026-02-21T21:05:51","slug":"vamos-a-la-tanda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/larevistainka.info\/?p=3246","title":{"rendered":"Vamos a la tanda"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<p>En tiempos de salarios m\u00ednimos, de bolsillos extorsionados y de trabajadores aterrados de perder su lugar, ser espectador hoy de cualquier tanda televisiva explica lo dif\u00edcil de la situaci\u00f3n. En apenas tres minutos de ese colorido carrusel de ofertas extravagantes la tanda es capaz de darnos m\u00e1s informaci\u00f3n de lo que el <a href=\"https:\/\/www.imf.org\/es\/home\" target=\"_blank\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.imf.org\/es\/home\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">FMI<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/etiqueta\/scott-bessent\/\" target=\"_blank\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/etiqueta\/scott-bessent\/\" rel=\"noreferrer noopener\">Scott Bessent<\/a> y el ministro Caputo est\u00e1n dispuestos a ofrecer. El estado de nuestra situaci\u00f3n econ\u00f3mica, visto desde una tanda de televisi\u00f3n es una fotograf\u00eda inquietante de lo que muchos quisi\u00e9ramos tener y lo poquito que podemos alcanzar.<\/p>\n<p>Todos estamos pidiendo algo m\u00e1s, pero el cedazo de la estrechez hoy junta a poderosos o pymes, formales o informales. La necesidad de hacer caja est\u00e1 expresada en palabras que cada d\u00eda se escuchan m\u00e1s en las voces de entusiastas locutoras y locutores: beneficios, ofertas, precios imposibles. Abundan las presuntas ventajitas matem\u00e1ticas: 4\u00d72, 3\u00d72, 2\u00d71 o 60, 70 u 80% de descuento en la segunda unidad. Y a\u00fan as\u00ed, a grandes, medianas y peque\u00f1as personas y a grandes, peque\u00f1as y medianas empresas les resulta dif\u00edcil ara\u00f1ar, aunque sea un pedacito, que permita distanciarse de la malaria.<\/p>\n<p>(Entre par\u00e9ntesis, una curiosidad: malaria y salario tienen la misma cantidad de letras).<\/p>\n<p>Desconozco si esos recursos publicitarios o marketineros sirven, as\u00ed como descreo de su efectividad. Tampoco s\u00e9 qu\u00e9 proporci\u00f3n de la ciudadan\u00eda los consienten, si los aprueban como efectivos o no son otra cosa que cuidados paliativos.<\/p>\n<p>Pero ah\u00ed est\u00e1n: esta misma semana, apenas llegado el d\u00eda 15 (la fecha aproximada en la que, seg\u00fan grandes coincidencias, el sueldo desaparece de los lugares que sol\u00eda frecuentar), un supermercado apret\u00f3 el pomo y ofreci\u00f3 \u201cun carnaval de ofertas\u201d. Lo hacen tambi\u00e9n los bancos, a los que se les cae la guita, prometiendo ventajas fabulosas con las tarjetas de cr\u00e9dito. Son varios los que tientan con viajes para presenciar el mundial de f\u00fatbol. Lo reiteran con frecuencia las cadenas de electrodom\u00e9sticos y de productos de computaci\u00f3n con los Black Friday o los Cyber Monday, incentivos a los que el idioma ingl\u00e9s pretende sumarles reputaci\u00f3n. Lo replican los super e hipermercados que, un d\u00eda a la semana o a veces m\u00e1s, propician descuentos a los jubilados o a toda clase de clientes siempre y cuando cumplan con agotadoras combinaciones. Son los escasos momentos, que, con el acicate de las deducciones, los pl\u00e1sticos entran en estado de convulsi\u00f3n. Lo utilizan las cadenas de venta de combustibles, que v\u00eda Messi o De Paul ofrecen la pelota del mundial. Nada se le iguala a un recargado Franco Colapinto vendiendo todo lo que se le pase por sus ojos. En los territorios propios de los llamados ciudadanos de a pie, los comercios minoristas de cercan\u00eda (chinos, almacenes, despensas, carnicer\u00edas y verduler\u00edas), los consumidores ya vencieron la verg\u00fcenza y compran tres churrasquitos, dos tomates, una cebolla. Todo preferentemente de a uno y a la bolsa.<\/p>\n<p>A partir del 2001, cuando piquetes y cacerolas jugaban en el mismo equipo, gracias al ingenio criollo se popularizaron herramientas para hacer frente al torment\u00f3n econ\u00f3mico. La mayor\u00eda de ellas duraron poco, como la simp\u00e1tica y circunstancial era del trueque. Luego se alternaron sacudones econ\u00f3micos, como una variedad de corralitos, de los que supimos y pudimos salir y tambi\u00e9n etapas m\u00e1s amigables en las que el dinero alcanzaba para todo y para todos. M\u00e1s adelante llegaron los enemigos de todo lo bueno y con sus recortes odiosos hicieron que cualquier clase de 2\u00d71 se degradara tanto que la sensaci\u00f3n es que todo cuesta el doble de lo que tendr\u00eda que valer. Eso, hasta el momento actual en que el beneficio se convirti\u00f3 en socorro mutuo; la cortes\u00eda en limosna; la rebaja en parte del ajuste.<\/p>\n<p>Con tal de salvar el d\u00eda a d\u00eda no hay promo que por bien no venga. Promo viene a ser la ap\u00f3cope de promoci\u00f3n, una clase de incitaci\u00f3n que se volvi\u00f3 producto de primera necesidad tanto en el sal\u00f3n m\u00e1s sofisticado como en el boliche perdido de cualquier barrio. La promoci\u00f3n es v\u00e1lida para el changar\u00edn que apura el desayuno con tres medialunas (que hasta hace poco ven\u00eda con dos) y el due\u00f1o de un auto de alta gama que, anticip\u00e1ndose al aumento de nafta del d\u00eda siguiente, hace tres horas de cola con tal de ahorrarse unos pesos. Para competir y sobrevivir todos agudizan su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los consumos que est\u00e1n al alcance de pocos- indumentaria, autom\u00f3viles, viajes el exterior, cruceros y por qu\u00e9 no, tractores- tientan con cuotas de vencimiento lejano y libres de inter\u00e9s. Hacen lo suyo las tarjetas de cr\u00e9dito que con curiosos pasamanos posibilitan que muchos puedan seguir yendo al teatro o mantengan la chance de solventar una tarde cinematogr\u00e1fica en familia con los car\u00edsimos <em>candys <\/em>incluidos. El bar del barrio que en un pizarr\u00f3n escrito con tiza saca a remate medio tostado con un vaso de jugo con gusto a naranja; el multikiosco de la esquina que patrocina un superpancho con tsunami de papas pai; la helader\u00eda que ofrece un kilo de helado, pero s\u00f3lo de cuatro gustos, los martes de 18 a 21 y abonando en efectivo. Lo sepan o no, unos y otros est\u00e1n colgados de las tetas de las promos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n son promos los cupones de descuentos, los sorteos con premios (\u00bfy si esta semana te toca a vos?), los anuncios que invitan a vender las joyas de la abuela y los de las empresas que habilitan pr\u00e9stamos a sola firma. Hay promos de vinos y champagnes, de celulares y de viajes al exterior y hasta de albergues transitorios, como uno que lanz\u00f3 la promoci\u00f3n \u201cRapi-Sex\u201d con \u00e1giles turnos de 30 minutos.<\/p>\n<p>Aplican para la categor\u00eda las ahora populares \u201cNoche de las librer\u00edas\u201d, \u201cNoche de las disquer\u00edas\u201d o \u201cNoche de las helader\u00edas. Aunque el gobierno se obstine en negarlo, cada mes aumenta el n\u00famero de argentinos que ven como su presupuesto cae en zonas de riesgo, tanto de integridad y calidad como de dignidad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos vendr\u00e1 a decir el spot oficial, que no tardar\u00e1 en llegar, para esconder el despojo que muy pronto y en varias futuras generaciones provocar\u00e1 la temible reforma laboral?\u00a0 Ese d\u00eda no habr\u00e1 tanda que resista tanta mentira.\u00a0 <\/p>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div><\/div>\n<p><script>\n!function(f,b,e,v,n,t,s)\n{if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\nn.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\nif(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\nn.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\nt.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\ns.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\nfbq('init', '793616368409636');\nfbq('track', 'PageView');\n<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En tiempos de salarios m\u00ednimos, de bolsillos extorsionados y de trabajadores aterrados de perder su lugar, ser espectador hoy de cualquier tanda televisiva explica lo dif\u00edcil de la situaci\u00f3n. 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