La quietud en Comandante Andresito, en el extremo misionero que limita con el Brasil, se siente más allá de la siesta. Calles vacías, comercios cerrados, un silencio insólito en las noches de verano del mayor productor de yerba mate de la Argentina. “Andresito, hoy, es un pueblo fantasma”, se lamenta Julio Petterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN). “La situación es tan grave –explica– que no sólo los trabajadores, sino también los productores y los hijos de los productores se están yendo a Brasil a trabajar porque no nos alcanza, todos nos estamos empobreciendo”.
El éxodo misionero hacia Brasil para emplearse, en su mayoría, en la recolección de frutas y verduras ya es un paisaje triste; la última foto –una más– de la galopante crisis económica.
“El poco trabajo que hay no está bien pago, entonces la única alternativa es cruzarse a Brasil; ya pasaba en años anteriores, pero nunca la cantidad que se ve ahora. Allá los trabajadores están bien pagos, les dan condiciones dignas de vivir y en algunos casos hasta les cubren el transporte. Hay que reconocer que el Brasil le está dando una mano grande a nuestra gente, es un alivio dentro de una situación cada vez más difícil”, admite con algo de pudor el intendente de Comandante Andresito, Bruno Beck.
Desamparados
Todos coinciden en que la suerte de Misiones se empezó a estropear el día que el gobierno de Javier Milei reglamentó el DNU 70/23 que eliminó el precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), permitiendo que los gigantes de las industrias impongan valores que no cubren ni la mitad de los costos de producción.
“La desregulación que aplicó el gobierno nacional nos dejó totalmente desamparados. En 2023, un paquete de yerba de precio promedio estaba 2500 pesos, y los productores recibíamos 400 pesos. Hoy, que el valor promedio del paquete está en 4000 pesos, la industria nos ofrece entre 180 y 200 pesos. Entendemos la situación del país, pero hace dos años que venimos trabajando a perdida. No podemos más, pedimos una solución a gritos, pero no hay decisión política”, se queja Petterson.
En el mismo sentido opina el intendente Beck: “Cuando se impone la ley de la oferta y la demanda, los que tienen plata bajan los precios. No hay que darle más vuelta. El gobierno nacional no tiene empatía con la gente. Toda la parte comercial de Andresito está complicada, cada vez se vende menos, cada vez el salario está más deteriorado, y eso va deteriorando también a las familias. Esto que estamos viviendo es el ADN de La Libertad Avanza”.

“Todos se habrán ido”
Isaías Mendoza se define como “tarafero de ley”. La mayor parte de sus 45 años la pasó recolectando la hoja verde de yerba mate. Hace ya varios días que no ve ni a su mujer ni a sus tres hijos –de seis, diez y doce años– porque, dice, “hay que aprovechar la temporada y aguantar hasta que la situación mejore”.
Isaías llegó a Ilópolis, en el estado de Rio Grande do Sul, para hacer lo que ya no le sirve en su país. “Cayó mucho el precio de la yerba en Andresito, ahora se paga muy poco, podés sacar 25 mil pesos por día por nueve horas de trabajo. Acá cobramos entre 110 y 120 mil pesos por día, a veces un poco más, ganamos bien, nos defendemos, como venimos de lejos, si perdemos un día lindo de trabajo es mucha plata. Yo estoy con cuatro amigos, pero somos bastantes los argentinos que estamos en Brasil”.
Isaías dejó a su familia en Oberá, cruzó la frontera y a las siete de la tarde se subió a un micro de larga distancia en Barracão, frente a la misionera Irigoyen; alrededor de las 4:30 de la madrugada bajó en Soledade, donde el patrón lo cargó en la caja de una camioneta para llevarlo hasta la plantación. La misma caja de la camioneta que Isaías luego cargó con cinco o seis mil kilos de hojas verdes.
“En Misiones se gana poco, no da ni para sobrevivir. Estás hasta 12 horas en el secadero de la yerba mate para ganar 30 mil pesos, como mucho. Yo me quedo en Brasil, hasta para vivir es mejor”, dice Jorge Holan, otro “golondrina” que emigró al vecino país. Según los registros de la provincia, unos 1200 trabajadores ya cruzaron en busca del sustento que les niega la patria. Se calcula que también lo hicieron otros dos mil “en negro”. Incluso, personas con empleos codiciados, como los municipales, se han mudado. El intendente de Andresito arriesga un pronóstico funesto: “En marzo empieza la cosecha; no va a haber gente para hacer la tarefa, para recoger la yerba. Ya todos se habrán ido a buscar mejores rumbos”. «

Responsables de la destrucción
Organizaciones de productores yerbateros enviaron una carta al ministro del Interior, Diego Santilli, solicitándole una reunión “para comenzar a revertir esta insensata destrucción de la economía regional”.
“Desde que Javier Milei asumió la Presidencia –destaca el texto– la Yerba Mate Argentina sufre un criminal deterioro. El Decreto 70/23 y medidas económicas tomadas por el actual Gobierno, del que Usted forma parte, están ocasionando la destrucción de la economía regional yerbatera, arrinconando en la pobreza a miles de mujeres y hombres trabajadores del sector, y a cientos de secaderos, cooperativas y pequeñas y medianas industrias”.
“A tal punto llega el daño que están provocando, que está comprometida la inocuidad y la calidad del producto, con posibles repercusiones en la salud de los consumidores y también en la comercialización. Debe saber Usted y cada uno de quienes forman parte de esa línea de gestión que son responsables directos de esta situación”.