Tras detectar infracciones municipales durante el festival, el IPD inicia la recuperación crítica del césped del Estadio Nacional.
El Estadio Nacional fue reabierto este martes en tiempo récord tras subsanar las infracciones impuestas por la Municipalidad Metropolitana de Lima, que había ordenado su clausura temporal el pasado fin de semana. La sanción se originó tras un festival de salsa que vulneró las normas de convivencia y horarios, lo que derivó en multas ascendentes a S/ 110,000. Según se informó, el pago de dicha penalidad fue asumido por la empresa organizadora del evento, permitiendo que el IPD levantara los sellos de clausura en menos de 48 horas.
Infracciones y medidas administrativas
La intervención municipal respondió a la extensión desmedida de los conciertos los días 27 y 28 de marzo, los cuales continuaron hasta las 4:00 a.m., pese a que el permiso limitaba la actividad hasta las 11:00 p.m. Las multas aplicadas contemplaron el exceso de horario, la alteración de la tranquilidad vecinal y la falta de limpieza en los alrededores del coloso de José Díaz. La celeridad en la regularización de la documentación ha permitido retomar la operatividad administrativa, aunque persiste el escrutinio sobre la gestión de eventos no deportivos en el recinto.
Más allá de lo administrativo, la preocupación se centra en el deterioro severo del césped, el cual quedó prácticamente desaparecido y cubierto de tierra tras el montaje de estructuras pesadas. Imágenes del campo revelaron un panorama crítico que pone en duda la realización de encuentros oficiales de fútbol en el corto plazo. El sistema de riego tecnificado y el césped especializado del estadio requieren una recuperación intensiva para volver a estándares de alta competencia.
Prioridad deportiva y críticas a la gestión
El uso recurrente del Estadio Nacional para espectáculos musicales ha generado una ola de críticas por el desplazamiento de la programación deportiva. Ante esto, el IPD ha reafirmado que, tras la reapertura, la prioridad absoluta será la recuperación del campo para albergar partidos de la liga local, torneos internacionales y compromisos de la selección peruana, buscando evitar que eventos extradeportivos comprometan nuevamente la infraestructura clave del país.