Este sábado 7 de febrero, las calles de Buenos Aires volverán a ser el escenario de una respuesta colectiva a la crueldad. A partir de las 16 horas, la segunda Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista partirá desde el Congreso hacia Plaza de Mayo bajo una consigna de supervivencia: “Acá no sobra nadie”.
La movilización, impulsada por el Frente Nacional Orgullo y Lucha junto a movimientos de Derechos Humanos, colectivos de personas con discapacidad, organizaciones migrantes y asambleas barriales, se consolida como un hito de resistencia frente a la gestión libertaria. El origen de este espacio se remonta a enero de 2025, cuando las expresiones del presidente Javier Milei en el Foro Económico de Davos contra la diversidad sexual activaron un proceso de organización asamblearia que derivó en la primera marcha masiva.
El pliego de reclamos para esta segunda edición es extenso y aborda las múltiples urgencias que atravesaron el 2025. Entre los puntos principales se encuentran el rechazo a los DNU 61 y 62/2025, la denuncia contra la reforma laboral y la exigencia de una reparación histórica para travestis y trans mayores. Asimismo, la convocatoria pone el foco en el retroceso de políticas públicas esenciales, como la entrega de medicación antirretroviral, la desarticulación de la Educación Sexual Integral (ESI) y el incremento del estigma sobre las infancias trans y las personas racializadas.
Un eje central de la jornada será la denuncia del recrudecimiento del gatillo fácil y la violencia policial. La manifestación busca visibilizar y exigir justicia por los crímenes de odio ocurridos durante noviembre de 2025 en las provincias de Salta, Córdoba y Buenos Aires, donde jóvenes de la comunidad LGBTI+ perdieron la vida en operativos policiales aún no esclarecidos.

Por último, la marcha integrará la problemática de las comunidades migrantes frente al DNU 366/2025, que modificó la Ley de Migraciones. El endurecimiento de los controles y el temor a detenciones arbitrarias han puesto en alerta a los barrios populares, sumando un nuevo reclamo a una jornada que se perfila como la expresión de resistencia más diversa y transversal en el inicio del 2026.